domingo, 30 de agosto de 2009

masquemascotas 06

La bruja Krispa, temporada 03, en breve...

Siguiéndo con lo que decíamos unas cuantas entradas más abajo, va siendo hora de ponernos a trabajar (sobretodo ahora, que se acaba el veranito)

Las aventuras de Krispa (la que gasta un 90-60-90) en su tienda de artículos esotéricos empiezan de nuevo el 9 de septiembre, como siempre, en Fandecomix.

Dias extraños, todavía ahora...

A expensas de que algún distribuidor se decida a lanzar The Hurt Locker, la última (y celebrada) película de Kathryn Bigelow, os propongo el visionado de su más laureada obra: Días Extraños (Strange Days, 1995)

Bigelow dirigió en esta película un guión de James Cameron con muchas premisas interesantes (por aquel entonces era su marido y ejerció de productor): Noche vieja del año 1999, cambio del milenio, un Los Ángeles al borde del colapso social, una tecnología capaz de “grabar “ los pensamientos, un psicópata, un antihéroe en horas bajas, un poco de amor, unas cuantas escenas de acción antológicas y un importante broche de denuncia social.

Pinta bien, ¿verdad? Y sin embargo pocos habéis oído hablar de esta película.

Como suele ocurrir en esta sociedad de consumo tan maravillosa, de vez en cuando , y sin que nadie entienda el motivo, las cosas se tuercen. Vapuleada por la crítica e ignorada por el público, Días Extraños se transformó en un sonoro fracaso de taquilla del que su directora ha tardado varios años en recuperarse. Para algunos la propuesta de la película era demasiado radical, para otros se trató de una verdadera injusticia. Yo la disfruté en su momento y puedo asegurar que jamás he visto a Ralph Fiennes tan bien como en esta ocasión, que Angela Basset se muestra como una verdadera pantera ante la cámara y que Juliette Lewis no ha vuelto a sorprendernos tanto como cuando se puso delante del micrófono versionando a P.J. Harvey. Demasiado para el cuerpo…

La suerte que ha padecido Strange Days es curiosa. Con más de una década de por medio, nos damos cuenta de que ha envejecido muy bien para tratarse de una película que, hacia 1995, relataba acontecimientos propios de la ciencia ficción especulativa (algunos han querido ver algo de Cyberpunk) Lo que hace cerca de diez años era una especie de parábola del futuro cercano puede entenderse hoy en día como una preciosa ucronía realizada con mano sabia por una directora en estado de gracia.

Si decidís echarle el diente os recomiendo un poco de paciencia. Es una película que se saborea lentamente, que va llenando la boca del espectador y que eclosiona en una de las mejores secuencias de la historia reciente del cine: Ese momento mágico, rodado en pleno Times Square, donde todos somos Lenny Nero y nos perdemos ante la inmensidad de otras historias que nos rodean.

viernes, 28 de agosto de 2009

masquemascotas 05

Yo también odio a Will Ferrer...

... Y sin embargo, me he dejado convencer por mi colega Jose Vicente para desperdiciar 100 minutos de mi vida con "Land of the lost". El acontecimiento tendrá lugar esta tarde (con lo agusto que estoy aquí, con el ventilador y La habitación roja...)
En fin, Que San Apapucio nos pille confesados.

masquemascotas 04

La típica reacción chorra que no me creo ni yo

Pues si, plantado delante del ordenador en compañía de mis perros, con todo el sol del verano tardío entrando por la ventana y la luz del mar (en bostezante calma) reflejando el vuelo de alguna gaviota rezagada... Me doy cuenta de que suelo funcionar así: Cuando alguien me canta las cuarenta... ¡reacciona mi corazón, pero el cerebro se queda en casa!

Todos los días juro cuatro o cinco veces que me pondré a régimen mañana, prometo corregir los exámenes cuando toca, escribir algún episodio de la novela imposible, limpiar el polvo del blog, pasar la fregona, planchar, dejar de comerme mas uñas... Y al final sigo con la rutina de siempre.

En esto consiste el rollo de vivir como un ser humano, ¿no? Todo el mundo tiene sus pequeñas miserias diarias y debe lidiar con ellas (con mayor o menor atino) Nuestra vida es una pulsión constante entre el hacer y el poder, entre el "prometo que..." y el "empiezo mañana..."

De existir alguna especie inteligente en el cosmos que nos vigilase desde las alturas, no cabe duda que se partiría el culo con nosotros.

Siempre la misma historia...

Ayer, tomando un cafetillo con el amigo Victor (minutos antes de grabar el Podcast), caí en la reflexión que aparece en el dibujillo. Un tema complicado, la verdad, máxime cuando uno hace dos o tres añitos que frisó la treintena y siempre va con el mismo cuento: que si proyecto por aquí, que si nueva historieta por allá... ¡y todo queda en agua de borrajas!
Brrrr.

jueves, 27 de agosto de 2009

El club de los cinco hoy en día

Sorprende el escaso eco que se ha hecho la prensa española de la muerte de John Hughes, un cineasta mediocre que en los últimos años vivía casi retirado del medio, al que debemos algunas de las películas más influyentes de la década de los ochenta –por lo menos en el mundo yanky.

Sus trabajos no resisten un nuevo visionado en los tiempos que corren (han envejecido muy mal), pero como hoy iniciamos la nueva tanda de Crónicas desde Sepelaci hablando de la televisión que se hacía en aquella década dorada (para algunos), no he podido resistirme a recordar El club de los cinco, un auténtico fenómeno comercial para la época, donde Hughes echa el resto.

La premisa es sencilla: Un buen sábado cinco estudiantes de un pueblecito del medio oeste acuden a la biblioteca del instituto para cumplir con un castigo académico debido a su mal comportamiento. A pesar de sus diferencias, a lo largo de la jornada se irán conociendo, descubriendo que por encima de los estereotipos son personas sensibles que podrían llegar a ser buenos amigos.

Pero por culpa del stablishment cada uno de ellos tiene trazado su destino de antemano: El gamberro está destinado a gamberrear (a pesar de que se le adivina una vena sensible), la pija terminará casándose con algún pijo, la friki seguirá siendo friki, el empollón irá a la universidad y tendrá problemas para relacionarse con la gente, el deportista tendrá su momento de gloria en la pista y jamás abandonará su pueblo. No chafo a nadie la película si comento que también se baraja la idea del “Qué sucederá luego”, es decir: ¿volverán a dirigirse la palabra en los pasillos del instituto o cada uno seguirá con su estereotipo? En fin… Podéis tratar de adivinar quién es quién si escrutáis un rato la foto.

El cine de John Hughes es siempre igual de irreal. En cierto sentido parece beber de la sociedad que refleja, pero lo hace desde una óptica tan idealista como didáctica, cosa que termina por distorsionar sus resultados. Aun así, queda patente su huella en realizadores como Kevin Smith (que no duda en mofarse de él) o, si me permiten, en las películas de Judd Aplatrow (donde los quinceañeros se han convertido en treinteañeros con problemas de familia)

Aun así, vista hoy en día… El club de los Cinco… La insufrible mirada de Molly Ringwald o la chulería de Judd Nelson me transmiten la misma sensación de vacío que el Ghost World de Daniel Clowes. De hecho, podríamos ponerle la misma BSO al final de este tebeo: Ese impresionante tema de Simple Minds que cerraba el metraje con el puño domesticado al aire.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Sommers y Chabon

Leyendo la Imágenes de actualidad de septiembre (nº294) me encuentro con estas declaraciones de Stephen Sommers, el director de Deep Rising, The Mummy y Van Helsing:

El gran público no presta atención a las críticas. No importan. Todo depende del boca-oreja. Las críticas hoy son más sangrientas y personales que nunca. Los críticos son una especie en vías de extinción y eso es debido a cuán personales y sangrientos se han convertido. Atacan a los directores de forma personal.

Sommers afirma todo esto a colación de la nula recepción crítica que ha recibido su último trabajo, GI Joe, una película que recaudó 54,7 millones de dólares en los USA durante su primer fin de semana en exhibición. Hasta aquí todo queda más o menos claro: se considera a sí mismo un director comercial, hace el tipo de cine que le gusta a la gente y todas esas argumentaciones que suelen esgrimir coetáneos suyos como Brett Ratner, Rob Cohen y –off course- Michael Bay.

Este tipo de autores tienen la mala costumbre de comparar su trabajo con el de otros directores que, en su momento, ofrecieron cine comercial. A nadie se le escapa que Steven Spielberg reventó taquillas de medio mundo con el tipo de películas que ellos aspiran hacer. De hecho, el director de Encuentros en la tercera fase tuvo que lidiar con la crítica durante buena parte de su carrera y, de forma mucho más virulenta, cuando trató de ponerse serio (El color púrpura y El Imperio del Sol son claros ejemplos de esto)

Las palabras de Stephen Sommers me hacen recordar otras declaraciones: las que, en el dominical de un diario cualquiera, efectuó el escritor Michael Chabon con respecto a la polémica suscitada por Las extraordinarias aventuras de Kavalier y Clay, una magnífica novela suya que ganó el premio Pulitzer. En dicho trabajo se recreaba de forma ejemplar el New York de los años cuarenta, se hablaba de nazis y del golem de Praga, pero sobretodo se rendía homenaje a los cómics de la Golden Age.

Chabon dice que, frente la miopía de algunos críticos elitistas, no existe una “cultura elevada” y una “cultura de consumo”, sino una “cultura bien hecha” y una “cultura mal hecha”, es decir: los tebeos, el cine comercial, la música pop, las novelas de género… No podemos considerar que se trate de “bajezas intelectuales” ni “tonterías por el estilo”, pues en ocasiones nos encontramos con verdaderas obras maestras hechas únicamente para evadirse o, tomando prestado un tropo literario de la literatura anglosajona, para que despertemos nuestro sense of wonder mediante su disfrute. Nuestro “sentido de la maravilla”.

Sin embargo… Aquí es donde fallan las cosas: ¿Qué sentido de la maravilla puede despertar un conglomerado comercial que únicamente busca exprimir al consumidor? ¿Qué es GI Joe? ¿La película de Stephen Sommers? ¿El videojuego? ¿Los muñequitos articulados? ¿Las novelizaciones? ¿El CD? ¿Los posters?

Y lo que es más importante: ¿Dónde queda el trabajo del director en todo esto?

PS. A mi GI Joe me ha gustado.

masquemascotas 03

No se por dónde empezar

Que quede clara una cosa: Los profes, aunque parezca lo contrario, improvisamos poco sobre la marcha. Esa destreza se adquiere con el paso de los años, tras cursos y cursos de experiencia, pero un pringadillo como yo (que lleva poco tiempo en este negocio...) debe prepararse hasta los chistes malos que les endiña a los alumnos.
El problema es que como me he tirado un verano entero sin hacer nada, ahora me encuentro con que tengo muchísimo trabajo por recuperar: que si preparar las programaciones, que si escribir los exámenes de septiembre, que si nosecuantos... En fin, ojalá viniese algún maestro peliculero y me echase un cable. Como podéis ver, he dibujado a Yoda en plan dominguero, pero a mi me bastaría con Oscar Schlinder, digo... Ki Gon Jin, digo... Ras a Gul, en fin... ¿por qué a Liam Neeson le quedan tan bien este tipo de papeles?

El restaurante del fin del mundo


El título de este post hace referencia a una estupenda (y descerebrada) novela de Douglas Adams que formaba parte de la Guía del autoestopista galáctico, pero también sirve para presentar el negocio familiar que regenta mi padre desde hace más de 30 años, toda una institución en Burriana, my town.
Podría contar muchas historias sobre dicho lugar... y no os quepa la menor duda de que lo haré, pero de momento os dejo con estas dos instantáneas. En la segunda podéis comprobar que la vista es estupenda (como dice todo el mundo, parece que estés en un barco). En la primera (un poco más lúdica) os demuestro mis artes a la hora de servir un arrocito a los clientes junto con mi compañero Alín Haiduk.
Y nada más... ¡ah si! El Restaurante Morro se encuentra en el puerto de Burriana, está especializado en arroces y pescados y el precio medio por persona ronda por unos 30 euretes. Si alguna vez os perdéis por ahí... ¡que aproveche!

familia blogera y un nuevo personaje

Pues nada, si en el anterior post os recomendaba el blog de mi hermano JP, ahora toca hablar de COSAS QUE MERECE LA PENA CONTAR, el espacio de mi hermanilla Vero, quien, como podéis comprobar, lee mucho y da su opinión sobre todo libro que cae en sus manos (a ver si le paso algún cómic)
En otro orden, adjunto también una ilustración de mi perrillo Lomper, protagonista junto con Krispa (la perra), Mariví y yo de la serie que también irá apareciendo por aquí a lo largo del año: masquemascotas... arggghhh, lo reconozco también: al final me he tirado a las historietas de animalicos!

martes, 25 de agosto de 2009

Mas aclaraciones... esta vez en chino

He decidido volver a colocar lo de la "moderación de comentarios" porque estaba un poco hasta los coxones de que algún spam chino invadiera mis entradas. Mi hermano JP, al que podéis seguir en MIS CIRCUNSTANCIAS (que nada tiene que ver con Lewis Trondheim), tuvo la idea.
Lo curioso del caso es que si pulsas los enlaces que aparecen en las entradas acabas llegando a hoteles, casas de citas y locales de apuestas de Shangai y sitios por el estilo (os invito a revisar las entradas de "El país de clase", si queréis realizar el experimento).
No se si es muy normal, la verdad, y da un poco de miedo: ¿se tratará de un robot programado o habrá un chino mandando spam manualmente en jornadas de dieciocho horas diarias?

Vamos por partes...

Ante todo, espero que os guste el cambio de look y de contenidos que estoy practicando estos días. Mi idea es darle un nuevo empuje al blog convirtiéndolo en un lugar donde quepa de todo: desde las historietas de La Patrulla X siempre gana hasta los chistecillos de andar por casa, pasando por algún que otro artículo de opinión (qué le vamos a hacer... ¡hombre del Renacimiento que se cree uno!)
En otro orden, os voy a explicar cuál es el verdadero motivo de que me haya tirado todo el santo verano sin actualizar nada. En contra de lo que piensan algunos, no he sido abducido por los extraterrestres ni me he muerto... ¡mucho peor! El bueno de P.J. Cifuentes ha caído en las redes de Jorge Javier Vázquez y su Sálvame, un programa basura ideal para las siestas de agosto a cuya audiencia me sumé para compartir sofá con Mariví y que poco a poco me ha ido lobotomizando.
Entended lo que trato de decir: Yo, un friki de pelo en pecho (auténtico osito para mis coleguis de Chueca), admito mi pasión por este engendro televisivo... ¡esto es mucho más revelador que cualquier salida del armario! Del armario del frikismo, claro.
Y es que, en contra de lo que pueda parecer a simple vista, Sálvame tiene sus parabienes:
PRIMERO: Es lo único medianamente "divertido" que echan a esas horas. Así de claro. Cualquiera puede argumentar que en las otras cadenas programan espacios igualmente interesantes, pero qué queréis que os diga... Estoy un poco harto de tanto guión estudiado y chiste fácil. En este sentido lo que ofrece Jorge Javier es igualmente cutre, pero mucho más casposo y auténtico.
SEGUNDO: Tratándose España de un "país repleto de cainitas", hemos de darle "al César lo que es del César". Con esto trato de decir que Mr. Vazquez, mal que le pesa a alguno de sus detractores, es un comunicador muy capaz. Se nota que el tipo disfruta con su trabajo y que se siente a sus anchas entre un público al que suele dar pan y circo pero nunca -y que quede bien claro- toma el pelo (otra cosa ocurre con sus colaboradores... ¡pero ellos mismos lo reconocen!)
TERCERO: También habrá quien prefiera endiñarse mogollón de capítulos de las series norteamericanas que no ha podido seguir durante el invierno... Ok, es una opción (y la respeto, pues me encuentro en la misma tesitura), pero no hay nada como una chorrada de las que salen el Sálvame para acompañar los ronquidos y las vibraciones del ventilador.
FINALMENTE: Hemos de reconocer el mérito a los realizadores de Sálvame: Tres horas diarias de programación y una edición "de luxe" todos los viernes hablan por si mismas y suponen un verdadero acicate para los que buscan televisión bien hecha.
Porque hemos de tener en cuenta una cosa: Este programa es, al documental sesudo de la BBC, lo que el cine de palomitas al cine iraní. Dejando de lado su escasa catadura moral, su insignificante validez intelectual, no cabe la menor duda de que está bien hecho.

Nuff said!